Publicado: 29 de Noviembre de 2017

El significado de celos del diccionario de la Real Academia Española es cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo o en cuidar a la persona a la que se quiere. De modo que en principio, los celos como cualquier otra emoción o sentimiento desempeña un papel adaptativo. Cuidar a la pareja con esmero, propicia estabilidad en el hogar y en el cuidado de los niños. Es decir, los celos en sí no son anormales. Son como cualquier otra emoción, que bajo control no revisten problema. Fuera de control, es cuando dejan de ser adaptativos y se convierten en patológicos.

Los celos no son exclusivos entre parejas, se dan también en la amistad, sobre todo en la adolescencia; en la relación de un docente con sus alumnos; los celos entre suegra y nuera; entre progenitores, padre o madre se cela de la preferencia del hijo por el otro progenitor; el papá primerizo se cela del bebé recién nacido... Es decir se experimentan los celos en cualquier relación ante el temor de sufrir una pérdida de una persona en favor de otra. En este sentido, casi todos en mayor o menor medida hemos experimentado celos en alguna ocasión y no por ello ser personas celosas. Sin embargo, siempre que se mantengan a los celos bajo control y no influya negativamente en la relación o en el desarrollo de la vida cotidiana no tienen por qué revestir problema alguno.


Ahora bien y centrándonos en los celos en la pareja, cuando alguno de los dos componentes presenta un afán desmedido de tener al otro solo y exclusivamente para sí, un deseo de poseer al ser querido totalmente y al mismo tiempo sentir miedo a perderlo en favor del o la "rival". "Eres mía", "mi hombre" como si de una propiedad se tratara, basándose siempre en  la infidelidad (real o imaginaria) y, en la medida en que los celos se alejen más del control del sujeto, esto es que no puede hacer nada para evitarlos y que comience a comprobar si sus sospechas de infidelidad son reales (espiando, revisando, oliendo la ropa incluso, controlando sus llamadas, correos, wasaps, etc) y manteniendo sus ideas de infidelidad aunque no existan pruebas y que además la persona celosa sienta su conciencia invadida por los celos afectando a otras áreas de su vida como la laboral, amistades, ocio, etc.,  perdiendo perspectiva de la realidad e interfiriendo negativamente en la relación de pareja y en el bienestar propio entonces, hablamos de celos patológicos.

El celoso patológico, vive en continua desconfianza de la infidelidad de su pareja, le pide cuentas de todos sus actos llegando a acosar a la pareja de tal modo que llega incluso a acabar con la pareja, cursando en algunos casos con violencia.

Los celos patológicos nunca son una muestra de amor como quiere hacer creer el celoso a su pareja.

Son deseo de  posesión. Generalmente, las personas celosas son inseguras y excesivamente dependientes emocionalmente, incapaces de mostrar ternura, cariño ni ningún afecto al estar totalmente invadido por los celos, generando en el otro miembro sentimientos negativos desembocando, a veces, en  problemas psicológicos mayores.

Si estás viviendo una situación de este tipo de celos en casa, busca ayuda profesional. Un psicólogo, con experiencia, puede abordar con eficacia la Celotipia si identifica adecuadamente los celos, el grado de gravedad, analiza el perfil específico del problema, es decir, realizando una evaluación integral específica de los celos patológicos y también de las alteraciones psicológicas derivadas de ellos para poder establecer una hipótesis de trabajo e intervenir enseñando técnicas y estrategias conductuales (Exposición más prevención de respuesta) y cognitivas (Reestructuración cognitiva) más terapia de pareja (Habilidades de comunicación, solución de problemas...) abordando también los otros aspectos relacionados detectados en la fase de evaluación como puede ser problemas de ansiedad, baja autoestima, abuso de alcohol entre otras para el afrontamiento adecuado del problema y la superación de los celos patológicos.

Virginia Barba